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Hoy me sorprendí con el pedido de clausura del restaurante del Jardín Japonés, uno de los espacios gastronómicos más disfrutados.
Hace apenas dos semanas almorcé en el restaurante del Jardín Japonés, un oasis en medio de la ciudad y, desde mi punto de vista, un lugar agradable para compartir gastronomía oriental entre otras cosas. El tema es que Javier María García Elorrio, ex director General del Parque Tres de Febrero, solicitó por carta a Mauricio Macri la inmediata clausura del restaurante del Jardín Japonés. Este pedido se debe a que este espacio gastronómico no está habilitado como tal, ni tampoco solicitud que esté en curso. También el parque mismo está en un área gris, pues el permiso de ocupación que tenía la Fundación Cultural Argentino Japonesa fue derogado en 2006 y 2007, por considerarse que hay una explotación económica de un espacio gratuito.
La idea del gobierno bonaerense es regularizar la situación, permitiendo que el Jardín Japonés siga ocupando este predio en Palermo. Para ello la idea se debe presentar como un proyecto de ley y debe ser tratado en la Legislatura porteña.
El Jardín Japonés funciona como Club de Cultura integral, difundiendo la civilización oriental con actividades diversas como talleres, exposiciones, charlas que incluyen disciplinas diversas, como literatura, arte, música, jardinería, piscicultura, bonsai y el milenario arte del origami. En su página web figura el restaurante dentro de las artes culinarias y como un servicio más del parque.
He tenido oportunidad de visitar este restaurante recientemente, y mi impresión es que debería seguir integrando la propuesta cultural difundiendo a los visitantes la gastronomía oriental. Es cierto que un restaurante debe estar debidamente habilitado y cumplir con todos los requisitos, creo que debe haber igualdad de condiciones para los empresarios de este rubro, y que estos ingresos sean vertidos en mejoras para el parque, por lo que se precisa que todo sea claro y que tome su formato legal.
Más allá de todo este tema, el espacio de recreación y disfrute que proporciona este restaurante es casi único. La comida es realmente muy buena, las tablas combinan sushi y sashimi presentados con elementos frescos y suma delicadeza. Otro plato como el tempura ofrece una sinfonía exquisita y etérea al paladar. Y todo a un precio sensato (confieso que gastamos por persona incluso menos que en una comida en Rosario). Sentarse descalzo en uno de los box, contemplando la plenitud del parque y disfrutando sabores orientales es un verdadero privilegio que creo que todos los comensales deberían seguir teniendo.
Dos detalles me llamaron mucho la atención: en la web el Jardín Japonés cita que está declarado de interés turístico por la Subsecretaría de Turismo del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y otro detalle que lejos de ser menor causó asombro y algo de admiración: nos entregaron un comprobante fiscal de la cuenta (cosa que, admitamos, no es muy usual en estos días en gastronomía y que sólo te lo traen si lo solicitás), y que evidencia una situación fiscal ordenada.
Habrá que ver qué curso toma esta historia en los próximos días, esperemos poder seguir disfrutando de este multiespacio de placer.
Claudia Caprile para ViaGourmet
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