El buen comensal en un restaurante

Comensal 

El buen comensal en un restaurante es difícil de reconocer a simple vista, casi siempre está opacado por los que son malos (generalmente más escandalosos y notorios). Son como las brujas, no se sabe si existen, pero que los hay, los hay.

 

¿Por qué será que en todos los ámbitos los errores y las malas conductas son más notorias que las buenas acciones? Es que generalmente las acciones descorteses y desconsideradas toman una gran relevancia en gesticulaciones y tonos (porque quien lo hace está convencido de que tiene toda la razón del mundo, y lo quiere imponer de manera escandalosa).

En los restaurantes existe lo que se llama el buen comensal, aquél que sin ser conformista, acepta las reglas del juego, aporta para que la velada sea un disfrute y es el portavoz principal de los éxitos o fracasos de un espacio gastronómico. Buen observador, mesurado, paciente y justo son las cualidades de este comensal, que a veces parece ser un eslabón perdido en la cadena del boca a boca de un restaurante.

¿Qué es lo que hace un buen comensal en un restaurante? Hay señales inequívocas de que la conducta como cliente es la correcta. Repasemos puntos en los que se puede reconocer a un buen comensal en un comensal-1.jpgrestaurante.

  • Concurre a un restaurante con el principal objetivo de tener un momento placentero, y se focaliza en lograrlo.
  • Comparte decisiones con otros compañeros de mesa: no impone su gusto, lo negocia con otros comensales con los cuales se sienta a la mesa (deja afuera a todos los caprichosos). La palabra sugerencia tiene sentido en este comensal: sólo recomienda platos o bebidas cuando otro comensal se lo solicita.
  • No exige preparaciones fuera de menú. Un comensal puede solicitar algo que está fuera de un menú (no es lo más indicado), pero lo hace consultándolo con el mozo (quien a su vez lo consulta con el cocinero), y lo más importante de todo: acepta una negativa sin hacer pucheros o criticar al restaurante por ello.
  • Exige buen servicio y buena comida, acorde al precio que paga. Sabe reconocer la relación precio- calidad y, en base a ello, saber si obtuvo algo bueno, malo o regular por lo que abonó.
  • Premia el buen desempeño del mozo, con una propina justa sin importar los porcentajes que se manejan (¿por qué no dejar más propina a un mozo cuando el servicio lo merece?).
  • Sabe cuándo retirarse, sin quedar en una sobremesa eterna, recordando que el personal de un restaurante ya terminó su jornada y quiere ir a su casa.
  • El buen comensal siempre dice la verdad. Cuando en un restaurante hubo errores, lo comenta con el mozo o encargado luego de abonar la cuenta, sin alzar la voz. Si de todas maneras sentimos que los errores no son tomados en cuenta por el personal de un restaurante, siempre queda nuestra opinión, ese boca a boca que también hace al éxito o fracaso de un restaurante.