Hay comportamientos en la mesa que suscitan asombro y censura. ¡No apoyes los codos en la mesa! ¡No uses escarbadientes! Descubrí cuándo algunas actitudes son mal vistas.
Acabo de hacer una mini encuesta en la oficina entre mis compañeros de trabajo y las respuestas fueron variadas, pero todas coincidieron en que no debería cobrarse.