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El pasado lunes se presentó en Rosario la grapa Premium Aniapa. Dialogamos con el Ing. Walter Hilbing, titular de la empresa.
Nacida en la Destilería del Sol, que apuesta a la más alta calidad y diferenciación, Aniapa se posiciona en el mercado como un aguardiente calidad Premium. El desafío es constante para Walter, quien proviene de una familia con una larga tradición en vitivinicultura, y que denota una gran pasión por lo que hace. Cada palabra va acentuando su orgullo por su empresa y las grapas, aunque reconoce que cada día es una ardua jornada para hacer crecer aún más este proyecto.
Mientras esperamos que entren los invitados a la actividad en La Sociedad de Honorables Enófilos, Walter me cuenta de su familia y esta pasión que profesan por los vinos y derivados de las uvas.
― ¿Cómo comenzó este proyecto de hacer aguardientes de calidad Premium?

― Es algo que ya viene de familia. Tenemos una tradición de vitivinicultura y enología que comienza en 1870, con la llegada de mi tatarabuelo a la Argentina. Supuestamente, él iba a ir a Brasil, pero el destino lo llevó a Mendoza. Después de idas y venidas, allí conoce al General Ortega cuando estaba haciendo la campaña del desierto, y en ese momento él necesitaba a alguien que animara las fiestas, y mi tatarabuelo estaba sin trabajo, entonces se dijo ¿por qué no tocar? Y allí Ortega le pregunta a qué se dedica, y le contó que era Doctor en Ciencias Naturales, topógrafo y agrimensor. Entonces el general le dijo ¡qué bien me viene! Usted va a contabilizar y mensurar los terrenos que vamos avanzando. Cuando termina la campaña, Ortega pasa a ser gobernador de Mendoza y en el interín mi tatarabuelo conoce a varios ilustres de esos tiempos, y se plantea un proyecto agronómico. Es así que piden una audiencia con Ortega y éste les consigue una reunión con Sarmiento, quien era presidente en ese momento, quien les dio los fondos para armar una quinta agronómica en Mendoza. Comenzaron a estudiar la historia de la vitivinicultura y la enología en Latinoamérica. Mi tatarabuelo tiene una hija, que se casa con mi bisabuelo, quien vino de Alemania. Junto a él comienzan con un establecimiento de vitivinicultura, bodega y fincas. En aquél momento tenían 400 has, todas de Malbec, siendo uno de los precursores en el cultivo de esa cepa. En la década del '30 la crisis hizo que perdieran ese emprendimiento.
― En este emprendimiento agronómico, además de viticultura ¿se elaboraba vino?
― Sí, elaboraban vinos y los llevaban a Buenos Aires. Incluso en Mendoza el tren tenía una desviación especial para la bodega de mi bisabuelo, para cargar los vagones con barricas de vinos. Mientras tanto, el que sería mi otro bisabuelo había llegado a Argentina para abrir la cervecería Andes, la primera en el país, con sus dos hijas, una de ellas, mi abuela. De esta tradición nace mi padre. Y la familia de mi madre estaba vinculada al negocio de otra manera. Su abuelo era contador de la tradicional Bodega Giol. De allí que viene la tradición de mi familia en la vitivinicultura y la enología. Y mi padre decidió armar una destilería, que es una actividad que se había dejado de lado por muchos factores. Por un lado, por las regulaciones. Tanto el INV como el AFIP, con la ley de vinos, establecieron que no podían funcionar destilerías en bodegas, y además comenzaron las fuertes cargas impositivas, como impuestos internos. Justamente en Mendoza es donde hay mayor cantidad de materia prima, y decidimos montar igual la destilería.

― ¿Cómo es la imagen que proyectan de Aniapa en el mercado?
― La idea es lograr una presencia en el mercado exterior, y de a poco estamos presentándola en el mercado interno, reeducando el paladar de los consumidores. Porque no siempre la grapa estuvo bien vista.
― ¿Cómo te parece que está hoy la imagen de la grapa? ¿Influyó algo en su imagen todo este auge del vino?
― Pienso que es maravilloso que la vitivinicultura haya evolucionado en Argentina, cada vez se ganan más mercados por la calidad y la competitividad en precios. Y la grapa es un subproducto que viene atrás del vino, y tiene que venir, porque las grandes bodegas del mundo tienen sus productos como grapa, o brandy, o puede ser pisco en la zona de Perú, o Chile. Bueno, ahí hay un tema de pelea...
― Temas del copyright, ¿no?
― (Risas). Sí, De todas maneras, yo creo que es necesario que las bodegas tengan su grapa, porque es un producto muy noble. Realmente tiene una gran diversidad de aplicaciones, no se puede tomar como bajativo solamente, o como dicen muchos, que es únicamente para esas noches de frío, de cacería. Esto pasa, lamentablemente, porque muchas grapas que hay en el mercado son de una calidad media a baja, por el simple hecho de que para elaborar una grapa de calidad es necesario tener una buena tecnología para la producción, equipos de cobre y de alguien que sepa destilar, porque dentro de la vitivinicultura, y más dentro de la enología, es toda una especialización elaborar aguardientes. Y cada aguardiente tiene su especialización. Las aguardientes de origen vínico son la grapa, el brandy, el cognac y el pisco y cada una tiene un perfil diferente.
― Dentro de las aguardientes, entonces ¿qué usos tiene la grapa, además de consumirse sola?
― Puede tomarse como bajativo, y también combinada con el café. Pero también tiene una faceta glamorosa integrando cócteles, logrando sabores exquisitos. Y también se pueden maridar con comidas, con postres.
― Es todo un riesgo incorporarla a la gastronomía.
― Pienso que las combinaciones pueden ser increíbles. Justamente hoy vamos a probar comidas elaboradas con grapa. Se logran sabores y aromas muy distintos a los que estamos acostumbrados, y eso hace que sea muy atractivo. Además que la bebida en sí es muy noble, tiene una vida útil o madurez que puede llegar a 30 años si se la guarda en condiciones adecuadas. Y a medida que transcurre el tiempo, más cualidades se van descubriendo en ella.
― ¿Qué características tiene en particular la grapa Aniapa?
― Nosotros hacemos grapas varietales. Es algo novedoso en latinoamérica. Los varietales que hemos sacado al mercado son Merlot, Malbec, Cabernet Sauvignon y un blend de estas tres cepas más Syrah, y cuyas características son totalmente diferentes a las otras. No se encuentra una predominancia de alguna cepa sobre otra.
― ¿Qué momento imaginás vos para estas grapas?
― Imagino un momento de relax, con amigos o con una buena compañera, disfrutando una pausa luego del trabajo y las responsabilidades diarias, de la amistad y de las personas que tenemos al lado. Cada persona va a disfrutarla de manera diferente, según sus gustos.
― ¿Esta grapa está destinada a un mercado o público en particular?
― Está destinado para todas las edades, aunque el costo, al ser un producto Premium y tener tantos gravámenes imposititivos, no es un producto masivo. Quien la prueba, puede ver que nuestra grapa tiene otro sabor, con otra sensación, realmente muy agradable. Es tan atractiva y tan seductora como un buen vino.
Luego de la presentación se ofreció una cena con platos elaborados con este producto, como un Lomo con Grapa Malbec , una Pasta con salsa de champignones a la grapa y un Aperitivo con grapa Aniapa Merlot . Buscá las recetas haciendo click en cada una.
Claudia Caprile para ViaGourmet
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