Restaurantes de Rosario recomendados: pescados de río

Restaurantes de Rosario recomendados: pescados de río 

Muchos restaurantes de Rosario son recomendados para comer pescados de río, ya que la frescura de este producto de la zona es casi asegurada. Te recomendamos dos clubes de pescadores ubicados en la barranca rosarina, espacios que conjugan una buena gastronomía con el mejor paisaje de la ciudad. 

 
Uno de los grandes atractivos de la gastronomía es que ofrece un viaje auténtico al paladar, en donde los diversos sabores van entretejiendo paisajes, culturas y recetas. Visitar Rosario y no caer rendido ante la tentación de un sabroso pescado de río es imposible, tentación que es mayor cuando se visita uno de los clubes de pesca, en donde tenemos la sensación de que el pescado saltó del Paraná directamente a nuestro plato.

La simpleza de un buen pescado de río asado a la parrilla, sin grandes retoques ni modificaciones, regala un sabroso y auténtico plato de Rosario. Claro que la calidad del pescado debe ser excelente. Boga, Dorado, Surubí, Patí, Mandubí y Sábalo desfilan en las platinas de estos restaurantes, en convenientes menúes armados o elecciones a la carta.

Te recomendamos dos lugares para visitar en Rosario y disfrutar de un buen pescado de río:
 

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Es uno de los espacios más tradicionales en la ciudad, ubicado en la barranca del Paraná. Como un típico club de pesca, posee instalaciones para todos los gustos y necesidades. Un comedor cerrado, con aire acondicionado nos da la posibilidad de estar a gusto hasta en el mediodía más caluroso. Otro sector del restaurante al aire libre nos regala la preciosa vista del río Paraná, sólo a metros, y si hay un poco de brisa, el aire más puro que podemos pedir.

Para los renegados del restaurante, hay un sector de parrillas, con mesas y sillas, para preparar la comida a elección. En el restaurante hay un menú armado que incluye una entrada de una empanada y una albóndiga de pescado por persona, y de plato principal pescado de río a la parrilla (nosotros elegimos la Boga, que estaba muy bien hecha) acompañado de ensalada o papas fritas.
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El ambiente es generalmente familiar, con mesas de grupos grandes, pero de todos modos es bastante tranquilo. Los precios son económicos, sobre todo el menú, y la cuenta final dependerá de lo que consumamos. La carta de vinos es escasa (ocurre siempre en estos tipos de restaurantes), pero no se preocupe, en el listado encontrará seguramente ese vino “gauchito” que hace años no toma.
 
 
 
 
 
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En el club de pesca Guillermo Tell, los aires renovados del restaurante Los Jardines de Hildegarda ofrecen una propuesta especial para las noches de verano. El salón principal es amplio y cómodo, también fresco. El espacio exterior fue remozado con la inclusión de gazebos y sillones, que le dan un aspecto más descontracturado e íntimo. Las luces tenues ayudan a completar el ambiente.

La noche que visitamos Los Jardines de Hildegarda había un espectáculo en vivo, un trío con un cantante acompañado con guitarra y contrabajo, que interpretaron temas melódicos y boleros de manera suave, un excelente show que acompañó la cena (consulte si hay espectáculo al reservar, porque se cobra un pequeño derecho). 
 
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Pescados de río asados, picadas y platos variados componen una buena carta. Aquí también hay disponibles varios menúes (nosotros optamos por un dorado a la parrilla con ensalada, muy recomendable). La carta de vinos es bastante nutrida, con variadas opciones de vinos blancos frescos, a buenos precios. El costo promedio para dos personas, cenando el menú y con una botella de vino es de $140. La atención de los mozos es cordial y correcta en todo sentido.