Moscato, pizza y fainá

pizza fainá 

Anoche soñé que estaba en la pizzería donde me llevaban mis papás cuando era chica y casi pude sentir nuevamente los sabores.

 

Antes de los delivery que te traen una pizza a veces fría, a veces con toda la cubierta corrida para un costado (como si la hubieran transportado bajo el brazo hasta tu casa) y que se pega a la caja. Mucho antes de la pizza light y de las que vienen frizzadas, y más aún antes que la pizza a la parrilla. Antes de todo esto (y parece que pizza.jpghablo de un tiempo muuuuy pasado, pero fue hace apenas 25 años) uno salía a comer pizza, de la del tipo al molde.

En esta tradicional pizzería, considerada aún como una de las mejores de Rosario (yendo para zona sur) íbamos a comer los miércoles a la noche, casi como un ritual, esa pizza gloriosa, crocante y humeante, que se pedía en porciones. Sí, sí, en porciones, y uno podía variar los gustos a piacere. Claro que no había tanta variedad como ahora (ni la agridulce, ni la de mollejas ni de mandioca o vaya a saber qué variedad estrambótica).

Allí también vendían (o mejor dicho, venden) fainá, esa exquisita masa de harina de garbanzos, agua y aceite, muy delgada y sabrosa que se acoplaba a una porción de pizza para lograr un sabor único. Y algunos clientes se pedían su vaso de Moscato o Riojano, vinos dulces que llegaban a la mesa servidos en un vaso, casi hasta el tope, y venían acompañados de un sifón (sí, sí, sifón, no botella) para que, a medida que se iba bebiendo se les daba un “susto con soda” (un chorro apenas).

Allí pedía, aún cuando era muy chica, una porción de pizza de queso con anchoas (por algo me decían “la polaquita”) y a veces le sacaba la anchoa y la envolvía en una servilleta de papel “para comerla cuando lleguemos a casa” (¡las cosas que se nos ocurren cuando somos chicos!). La combinación de aromas de esa pizzería no existe en ninguna otra, incluso no es el mismo que yo recuerdo en mi niñez, cuando ya íbamos saboreando de antemano la cita infaltable de la noche del miércoles.


Claudia Caprile para ViaGourmet