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Las pignolatas de la abuela Irma |
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Mi abuela Irma, aunque hace ya un tiempo que no nos consiente con su buena mano en la cocina, nos dejó toda una herencia de comidas italianas.
Cómo no acordarme de las pignolatas, que saboreábamos los días de lluvia (ya les dije que en casa la cocina siempre tuvo un lugar central). Este postre (aunque no sé verdaderamente cómo llamarlas, pues están a mitad de camino hacia lo que es pastelería) es un verdadero espectáculo cuando hace su aparición en la mesa.
Una montaña de pequeñas esferas, unidas con almíbar, sobre las que nos abalanzábamos (aún en caliente) con mis primos, para desprender tantas como podíamos. Esas son las pignolatas, conocidas también en la cocina italiana como gigis, y se hacen con una masa aireada, se fríen y se cubren con un almíbar de miel que las hace sinceramente irresistible.
El toque especial que le daba mi abuela Irma era usar en la mezcla de la masa un chorrito de vermouth y un susto de soda (apenas un toque para que las burbujas añadan más aire). Aquí va la receta:
Poner medio kilo de harina leudante en un bowl, hacer un hueco en el centro y poner tres huevos batidos con una copita de vermouth dulce o rosso, ralladura de naranja o limón a gusto y un chorrito apenas de soda (si es de sifón, mejor). Unir todo con cuchara de madera y formar un bollo con las manos, tocándolo apenas.
Cortar porciones de masa , hacer cilindros y cortar pequeñas porciones (como cuando hacemos gnocquis). Poner a freír en aceite caliente estas bolitas (de a pocas, porque tienden a pegarse entre sí). Sacar con espumadera y escurrir sobre papel absorbente.
Calentar media taza de agua y una de azúcar hasta formar un almíbar espeso. Agregar una taza de miel, calentar hasta que se funda todo y pasar las pignolatas por esta melaza e ir sacándolas con espumadera. Ponerlas amontonadas en una fuente para que vayan formando una torre.
La mejor ceremonia es compartirlas, cada uno desprendiendo sus pignolatas de esa dulce montaña mientras tal vez miramos llover a través de la ventana.
Claudia Caprile para ViaGourmet
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