Empanadas salteñas

empanadas salteñas 

Las empanadas salteñas son un estandarte de la gastronomía Argentina. Con su propia personalidad impactan tanto al paladar como al corazón.

 

Quien visite Salta no puede dejar de probar las típicas empanadas salteñas. De apariencia tímida, son de un tamaño más pequeño que las empanadas de otras regiones (¿será para no enviciarse?) pero guardan en su interior un jugoso relleno, muy sabroso, en el que se puede sentir los sabores de esta tierra.

Estas empanadas, se dice, pueden tener su origen en el cornish pasty, unos pastelitos que nacieron en Cornwall, población al Suroeste de Inglaterra. Estos pasteles se parecen mucho físicamente a las empanadas, con su relleno de carne y su repulgue que los sella. Si tenemos en cuenta que hubo inmigración anglosajona en el noroeste del país y que eran además típicas colaciones que llevaban los trabajadores de las minas para almorzar (y en toda la región del noroeste argentino abundan las minas), podemos pensar que los cornish pasties pueden haber inspirado a nuestras empanadas.

Claro que cada empanada tiene su propia personalidad. En el caso de las salteñas un rasgo importante es que son muy jugosas, y es por eso que la manera de comerlas es parado, con las piernas abiertas, para no chorrearse. ¡Y con la mano! (sí, sin cuchillo y tenedor, aunque mis amigas no esté de acuerdo). Otra identidad única es la incorporación de papa en su relleno, en cubitos cocidos pero firmes (cosa que es muy difícil de conseguir, sin que la papa termine deshaciéndose dentro de la empanada).

empanada1.jpgUn mayor secreto son los condimentos. Cada cocinero tiene su mezcla especial, en la que no debe faltar el toque picante que caracteriza a las empanadas salteñas. Al morder una empanada caliente el vapor eleva su apetitoso aroma, una combinación de especias, carne y cebolla de verdeo, al que es imposible resistirse.

Desde hace tiempo las disfruto gracias a la experta mano de Patricia, eximia cocinera y, por supuesto, salteña de ley, que con sus manos recrea el milagro en cada empanada como lo aprendió en su casa. De ella quiero transmitir un texto que comparte con sus empanadas, y nos transporta hasta su vieja casa en Salta al origen de una bella tradición:

“Mi abuela le enseñó a toda la familia, pero fue mi madre, “la Quica” para todos quienes la conocen, quien continuó y perfeccionó la receta. Nacimos y vivimos en Salta, y fue allí donde se afincó la costumbre de reunir, cada domingo, a la numerosa familia para “engullir” (es el verbo adecuado aquí) las riquísimas empanadas que Quica nos preparaba. Su fama trascendió el ámbito familiar y fueron muchas las veces que rechazó ofertas de gastronómicos para realizar un emprendimiento comercial.

No fue sino muchos años más tarde, y ya radicada en Tandil, donde a pedido de sus amigos comenzó a venderlas con un éxito rotundo. Es ahora el turno de compartir con ustedes estas inigualables empanadas.

No existe ningún ingrediente secreto. De hecho cualquiera puede encontrar la receta de la empanada salteña en Internet. Pero la enorme diferencia entre estas y otras empanadas es su modo verdaderamente artesanal de preparación. Y artesanal quiere decir hacer todo el proceso con el mismo ritmo con que los salteños nos movemos en la vida, un tiempo pausado, tranquilo y minucioso. Como dice mi madre, “eso hace que los ingredientes se conozcan y se quieran”.”

Así nacen las empanadas salteñas, y así se disfrutan, gracias a salteños como Patricia que comparten sus tradiciones y nos hacen descubrir sus secretos en cada bocado.

Claudia Caprile para ViaGourmet